En Trafalgar no hay una carta de guisos fija. Hay una olla distinta cada mañana, y lo que sale de ella es lo que hay ese día en la vitrina. Cuando se acaba, se acaba. Al día siguiente toca otra cosa.
Esta es la rueda de la semana, para que sepas qué te vas a encontrar antes de bajar a por la comida.
Qué guiso toca cada día
| Día | El guiso de la olla |
|---|---|
| Lunes | Guisado de sepia |
| Martes | Olleta alicantina |
| Miércoles | Cocido |
| Jueves | Lentejas o alubias estofadas |
| Viernes | Patatas en caldo con bacalao |
| Sábado | Gazpacho de pescado |
| Domingo | Gazpacho manchego |
El guiso del día convive con el resto de la vitrina: los arroces, las carnes al horno, los pescados, las pastas y las croquetas están todos los días. Lo tienes entero en la carta.
Los cuatro que más nos preguntan
Olleta alicantina, los martes
Es el plato de cuchara de la tierra. Un potaje de alubias y arroz, con verdura, algo de embutido y penca, que se hace despacio y espesa por sí solo. En cada casa de la provincia lo hacen con su punto: hay quien le pone más arroz y hay quien lo deja casi caldoso. Es el guiso que más se busca en octubre, cuando refresca, y el que primero se agota. Le hemos dedicado una entrada entera: qué es una olleta alicantina.
Gazpacho manchego, los domingos
Aquí conviene aclararlo porque confunde a mucha gente: el gazpacho manchego no tiene nada que ver con el gazpacho andaluz. No se bebe ni se toma frío. Es un guiso caliente de carne —tradicionalmente de caza, hoy casi siempre de pollo y conejo— servido sobre torta cenceña troceada, que se empapa del caldo. Plato de domingo de manual. Aquí lo contamos con calma, junto al de pescado: por qué los gazpachos de cuchara no son gazpacho.
Gazpacho de pescado, los sábados
La versión marinera del anterior, muy de la costa alicantina. Mismo principio —caldo, torta, cuchara— pero con pescado y marisco en lugar de carne. Sale más suave y es el favorito de quien encuentra el manchego demasiado contundente.
Patatas en caldo con bacalao, los viernes
El viernes de vigilia de toda la vida, que se quedó en la semana aunque ya nadie lo haga por precepto. Patata, bacalao y un caldo corto que sabe a puerto. Es el guiso más ligero de los siete.
Por qué el guiso cambia cada día
Por una razón poco romántica: un guiso de cuchara bueno necesita horas de fuego y cantidad. No se puede tener siete ollas distintas a la vez y que todas estén en su punto. Se elige una, se hace bien, y se vende hasta que se termina.
Eso tiene una consecuencia práctica para ti: a partir de media tarde lo normal es que ya no quede. Si vas a por un guiso concreto, mejor a mediodía. Y si quieres asegurarte una cantidad grande —una comida familiar, una reunión— avísanos antes y la apartamos.
Cómo llevártelo
De tres maneras: pasas por la tienda y te lo llevas, nos escribes por WhatsApp y lo dejamos preparado a la hora que digas, o lo pides a domicilio. Lo tienes todo explicado en cómo encargar y reparto.
Los arroces grandes y las paellas van aparte: esos se hacen siempre por encargo y con un día de antelación. Los tienes en arroces y paellas.
